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¿Cuándo volvemos a ver a esos chicos/as?

¿Cuándo volvemos a ver a esos chicos/as?
14 junio, 2011 Imaginario Social

El pasado viernes 27 en el Gallinero tuvimos una visita muy especial: vinieron a conocerlo los estudiantes de un Instituto del pueblo manchego de Viso del Marqués.

Tuvimos un día festivo en el que compartimos comida rumana típica, vimos algunos vídeos, charlamos y fuimos juntos al parque de atracciones.

Pero desde luego lo más emocionante no fue la montaña rusa, sino la visita al poblado por parte de los estudiantes y el intercambio de experiencias.

El gran objetivo que está por detrás de este encuentro, es favorecer las relaciones desde el plano de igualdad entre jóvenes para ayudar a romper los estereotipos construidos desde la lejanía y la extrañeza. Tanto de nuestros chicos/as como de los de Viso del Marques poniendo sobre las “sillas voladoras” los pensamientos y actitudes frente al otro. Y uniéndonos a través de la música, la atracción, el miedo, el agua que nos mojaba y la risa. Sobre todo la risa.

Sacar a los jóvenes del asentamiento y convivir fuera de ese espacio nos permitió que los visitantes vieran algo más que diferencias socioeconómicas. Planteamos que vieran personas.

Desde este encuentro, los chicos/as del Gallinero preguntan continuamente pero… ¿Cuándo volvemos a ver a esas chicas/os?

El encuentro ha sido verdaderas “clases de tolerancia” y el contacto entre ambos grupos ha servido para construir un puente entre dos mundos muy diferentes.

Fotos del encuentro entre los jóvenes, en el poblado de El Gallinero y en el Parque de Atracciones de Madrid

El texto a seguir hace una reflexión entre las cosas en común entre estos dos grupos y la distancia que os separa.

“El Gallinero; una amarga realidad”

Ayer visité “El Gallinero”, junto con algunos de mis compañeros del instituto. Fue muy impactante observar como convivían entre ellos, ya que cuando nosotros, españoles, llegamos, no se mostraron muy contentos. Uno de ellos me dijo, con perdón de la expresión, “que me fuera a mi puta casa”. Yo no me mostré molesta porque entiendo que haya personas a las que no les gustase nuestra presencia por la sencilla razón de que seamos españoles. Nosotros no fuimos con ninguna intención mala allí, ni a molestar a nadie, simplemente a ver otra realidad, amarga realidad.

Lo más impactante y sorprendente que vi fue a una niña de 2 o 3 años descalza, por aquella oscura tierra llena de infecciones y enfermedades. Esa imagen se me quedó grabada en la cabeza y que va a ser muy difícil de olvidar por la dureza de la situación que viven.

Cuando se montaron en el autobús, todos sentimos un poco de miedo, ya que no se mostraron tranquilos sino eufóricos por estar con nosotros. Todos reclamaban nuestra atención y era como si necesitaran cariño de nosotros, ese cariño que ningún español le habíamos mostrado, salvo Paco Pascual y algunos voluntarios que esos si que son realmente héroes…

Esta excursión ha marcado un antes y un después en mí y retiro todo lo dicho en clase de Ciudadanía. Todos se merecen una oportunidad en esta vida, y mucho más esos niños que andan descalzos y que tienen unos ojos de tristeza de los que es difícil escapar. Es muy duro ver ese barrio (si a “eso” se puede llamar barrio) y esas chabolas en la que es difícil pasar un largo y frío invierno y en el que el único calor que existe es el de la familia, la cual muchos carecen, por desgracia, de ella.

Cuando llegamos a la iglesia, había un drogadicto que yo, desde mi punto de vista, creo que quería llamar la atención. Se estaba pinchando y también había un hombre que salía de allí en coche que yo pienso que se había peleado con otros, el cual le estaba tirando piedras al coche y dándole patadas.

Ya dentro de la iglesia, nos prepararon una especia de degustación de comida rumana, muy diferente a la comida española. También pasamos a la pequeña iglesia que había, donde nos pusieron un vídeo de una canción de rap. Su letra era totalmente equivalente a la situación de todas aquellas personas que vivían allí. Paco Pascual “intentó” decirnos unas palabras, pero fue tanta la emoción que sintió de recibirnos que no puedo hablar. Creo que en ese momento todos nos emocionamos, porque fue ahí cuando todos nos dimos cuenta de la situación tan dura en la que viven.

En el parque de atracciones TODOS nos divertimos mucho y aprendimos a convivir todos sin distinción de raza ni color, simplemente como una única raza humana de la que todos formamos parte.

Texto escrito por Inmaculada – alumna del IES Los Batanes (Viso del Marqués – Ciudad Real)
http://yunco.blogspot.com/2011/05/el-gallinero-una-amarga-realidad.html

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